¿Por qué (perdón por la redundancia) se odia el odio? Nos dicen que seamos buenos, amables, que le veamos el lado bueno a todo y a todos, que no guardemos malos pensamientos hacia otros.
Y UNA MIERDA.
El odio es lo más jodidamente catártico que existe. Si alguien te la ha jugado, te deja hecho una piltrafa... ¿te vas a poner a hacer yoga o ganchillo mientras escuchas un relajante tema de ascensor? No, haces sonar Slayer todo lo alto que permitan tus altavoces mientras le pegas a lo que tengas más cerca y no sea susceptible de sufrir daño, o rompes algo si tienes la suerte de que haya algo inservible a mano.
El odio es bueno. Nos permite dar rienda suelta a todas las emociones violentas que tenemos dentro de una forma controlada y racional, y no explotar luego con quien no viene a cuento. Deberían enseñarnos a expresar nuestro odio, aprender a odiar a quien se lo merece. Si no lo hacemos, se acaba siendo una buena persona a la que una mitad pisotea y la otra mitad ignora porque se deja pisotear. Exteriorizarlo, y exteriorizarlo bien, es una de las mejores cosas que se puedan enseñar.
Porque, al contrario de lo que dijo un famoso carpintero hace unos 2000 años, los mansos no poseerán la tierra.
Odiad, queridos míos, y el mundo será vuestro.

PS: Es mi primera entrada como bloguero, desvirgado quedo.